La hoja de psicodrama nº 73

DE LO PRESENCIAL A LO VIRTUAL:
¿TRANSFORMACIONES HACIA UN
PSICODRAMA AUMENTADO?
Kaplan, D – Rapela, F.
Fecha de recepción: 10/07/2021.
Fecha de aprobación: 29/09/2021.
LA HOJA DE PSICODRAMA Nº 73 (4-15)

Resumen

El psicodrama virtual es un dispositivo novedoso que ha tomado gran relevancia en el mundo entero a partir de la pandemia Covid19. Sin embargo, nos encontramos aún casi sin investigaciones que den cuenta de los procesos y resultados de este nuevo modo de hacer psicodrama. El presente trabajo se buscó identificar y describir los eventos significativos que llevaron a procesos de cambio enunciados por los participantes de grupos de psicodrama virtual con finalidad terapéutica. Los resultados indican que los eventos significativos que fueron identificados como favorecedores en las respuestas de los participantes señalan dos aspectos centrales del método psicodramático (dramatización y compartir) y una técnica específica (espejo). En relación con los factores de cambio terapéutico, la “universalidad” y el “aprendizaje interpersonal” fueron los más mencionados. Finalmente, en el que se refiere a los eventos percibidos como no útiles u obstaculizantes, se identificaron dos categorías que estaban previstas (compartir y dramatización) y dos categorías emergentes (virtualidad y finalización del grupo).

Abstract

Virtual psychodrama is a novel device that has gained great relevance throughout the world since the Covid19 pandemic. However, we still find almost no research that accounts for the processes and results of this new way of doing psychodrama. The present work sought to identify and describe the significant events that led to processes of change enunciated by the participants of virtual psychodrama groups with therapeutic purposes. The results indicate that the significant events that were identified as favorable in the responses of the participants indicate two central aspects of the psychodramatic method (dramatization and sharing) and a specific technique (mirror). In relation to the factors of therapeutic change, “universality” and “interpersonal learning” were the most mentioned. Finally, in relation to the events perceived as not useful or hindering, two categories were identified that were foreseen (sharing and dramatization) and two emerging categories (virtuality and group finalization).

De lo presencial a lo virtual: ¿Transformación hacia un psicodrama aumentado?

Introducción

“Lo que importa es que las experiencias terapéuticas sean válidas para los participantes mismos, en el momento de vivirlas.” (Moreno, 1967, p.334).

En el contexto de un proceso histórico sin precedentes, marcado por la globalización, la digitalización, la hiperconexión y la creciente mediación de tecnologías en la vida cotidiana, entendemos que los procesos terapéuticos clásicos no están ni estarán exentos de ser desafiados por la virtualidad. Para Levy (1999) lo virtual y la virtualización constituyen la esencia o la mutación específica entre las evoluciones culturales en curso en este giro hacia el tercer milenio. Consideramos, como lo hace Vaimberg Grillo (2012), que la sistematización y uso generalizado de dispositivos terapéuticos grupales en la virtualidad, puede ampliar el acceso a la población y la calidad de los procesos de promoción de la salud. En este sentido, entendemos que, más allá del escenario pandémico actual, que restringe el contacto físico y el grupo presencial como lo conocíamos, es fundamental el estudio de la viabilidad y eficacia del psicodrama mediado por tecnología. Moreno siempre apuntó al “desarrollo de una técnica que guía al creador entre la Escila de la pura espontaneidad y la Caribdis de la obra terminada, su idolatría y repetición” (Moreno, 1993, p. 65). El presente de la práctica del psicodrama requiere respuestas espontáneas y creativas para el uso de tecnologías más allá de cuál sea la modalidad implementada: presencial, escenarios híbridos de presencia y virtualidad, o incluso el uso de la realidad virtual en el psicodrama, que potencian la “realidad suplementaria” de una manera difícilmente imaginable (Anstey et al., 2004). Finalmente, cabe señalar que un factor diferencial entre las psicoterapias verbales y el psicodrama es precisamente el uso instrumental del cuerpo, la acción, la interacción y el contacto. La falta de interacción física entre los miembros del grupo, parecería un obstáculo imposible de superar, pero también este tema podría abrir la pregunta sobre cuáles son los obstáculos y cuáles son los beneficios de esta nueva modalidad.

Desde nuestra formación, experimentamos la dinámica de grupo como un dispositivo que potencia la experiencia terapéutica y, en el transcurso de nuestra práctica profesional, experimentamos los grupos psicodramáticos como dispositivos con un poder transformador particular. En los últimos años comenzamos a buscar la implementación de grupos psicodramáticos con fines terapéuticos en nuestra práctica privada, y aunque en los últimos años realizamos intervenciones grupales psicodramáticas aisladas con fines diagnósticos o de promoción de la salud, el espacio del psicodrama terapéutico grupal seguía eludiéndonos. Luego de lo que consideramos un proceso de maduración tanto personal como en nuestro rol de directores, en febrero de 2020 pudimos inaugurar un espacio grupal psicodramático exclusivamente con fines terapéuticos. Casualmente en marzo, con dramática urgencia transformadora, irrumpió la pandemia global de Covid19, con la consiguiente cuarentena obligatoria. Entonces, después de un solo encuentro presencial, nos enfrentamos a la decisión de cerrar el grupo o transformarlo en uno virtual. Fue en ese momento que comenzamos a abordar el problema que originó este trabajo de investigación. Junto al entusiasmo de haber podido poner en marcha un grupo terapéutico, también vino la incertidumbre sobre la viabilidad de la virtualización del grupo y su sustentabilidad en el tiempo. Sobre todo, por la escasa experiencia en esta modalidad, de la que no encontramos referencias de su eficacia terapéutica. A partir de esos primeros encuentros virtuales, donde imperaba la incertidumbre, comenzamos adaptando nuestras herramientas técnicas y reflexionando sobre las especificidades del psicodrama en la virtualidad.

A medida que avanzaban los encuentros, comenzamos a notar claros efectos de transformación en los pacientes, lo que nos llevó a investigar el impacto que este proceso estaba teniendo en ellos. Consideramos que la mejor manera de demostrar esto, más allá de nuestra opinión, fue investigando sus propias percepciones y particularmente su propio registro de los factores o eventos significativos que influyeron en sus procesos de cambio (Elliott et al., 2013). Por tanto, la pregunta era: ¿Cuáles son los eventos útiles y obstaculizadores percibidos por los participantes de un grupo de psicodrama virtual con fines terapéuticos? A partir de esta pregunta, surgió el principal objetivo de la investigación, que fue identificar y describir los eventos útiles u obstaculizadores que llevaron a los procesos de cambio percibidos por los participantes de los grupos de psicodrama virtual con fines terapéuticos.

Cuando comenzamos a escribir este trabajo, resonamos con la pregunta de Fávero (2020), ¿cómo investigar y publicar con rigor científico sin perder la espontaneidad y creatividad de nuestra práctica como psicodramatistas? Creemos haber encontrado algunas pistas: el encuentro, el trabajo compartido como co-directores, el contrapunto entre la lectura de la bibliografía y el análisis de fenómenos emergentes, el mantenimiento del espíritu lúdico y el asombro que nos acompañó tanto en la práctica grupal como en la investigación, así como en la redacción de este texto.

Ahora nos interesa seguir manteniendo el espíritu de encuentro que nutre las raíces del psicodrama compartiendo los resultados de nuestra investigación, que consideramos cumplirá una doble función: la función integradora del compartir y del procesamiento en psicodrama, y ​​al mismo tiempo, una especie de caldeamiento para un proceso más amplio de investigación en psicodrama. Por eso le invitamos a leer este artículo desde un rol activo, doblando, haciendo soliloquios o cambiando de roles, con el fin de promover la concepción de un espacio de encuentro, mediado en este caso por las letras y quizás, posteriormente, por debates y congresos virtuales, donde podamos comenzar a intercambiar experiencias y compartir perspectivas sobre este nuevo campo en los albores de su historia.

 

Antecedentes

Si hay algo que caracteriza el trabajo psicoterapéutico es la posibilidad de producir cambios, pero no cualquier cambio, sino aquellos que promuevan procesos transformadores hacia la salud. Se trata de cambios que son capaces de reducir, aliviar o paliar el sufrimiento y el malestar que ha llevado al sujeto a requerir psicoterapia (Aznar & Brox, 2011). La investigación en psicoterapia tiene una larga trayectoria y se ha centrado tanto en los resultados como en los procesos terapéuticos. Más recientemente, estas ramas se han articulado en lo que se conoce como investigación sobre procesos de cambio (Cruz et al., 2019; Elliott, 2012), este giro intenta establecer relaciones entre ciertos procesos que ocurren en el curso de la psicoterapia, y los resultados o efectos que producen. La complejidad de este campo ha llevado a los investigadores a interesarse por estudiar episodios o eventos relevantes en las sesiones de psicoterapia (Krause et al., 2006), analizando tanto aquellos que son productivos como aquellos que pueden resultar problemáticos u obstructivos para el proceso (Timulak, 2010). El estudio de episodios relevantes se origina en el contexto de las psicoterapias experienciales (dentro de las cuales se encuentra el psicodrama), aunque rápidamente trascendió y comenzó a ser utilizado en diferentes investigaciones empíricas (Elliott et al., 2013). Tiene una larga tradición en investigación que ha acumulado numerosos estudios bajo la noción general de “evento significativo”. Aquí definiremos eventos significativos como aquellos eventos que se destacan de la experiencia de la psicoterapia, como una respuesta o reacción específica, una intervención, una interacción, un acto o fenómeno que resuena profundamente en la experiencia subjetiva del individuo (ya sea terapeuta o paciente) y que, aparentemente, favorece o dificulta los avances del proceso terapéutico (Duarte et al., 2019).

La investigación de hechos significativos tiene una gran afinidad con los postulados del psicodrama. Por un lado, la relevancia de los hechos o episodios está relacionada con la noción de escena en el psicodrama y en un nivel más profundo con la categoría de momento (Moreno, 1993). Por otro lado, consideramos que el valor que se le da a explorar diferentes perspectivas de un mismo evento es consistente con la filosofía del Encuentro (Levy, 1914). Específicamente, dentro de la investigación del psicodrama, Kellerman (1985) estudió la percepción de los participantes acerca de los factores de cambio (también llamados factores terapéuticos) en psicodrama presencial. Este autor concluyó que la autocomprensión (insight), la catarsis y el aprendizaje interpersonal fueron los eventos más significativos desde la perspectiva de los participantes. En un estudio posterior, Kellerman (1987) confirmó los hallazgos previos, que a su vez son consistentes con otras investigaciones en psicoterapia de grupo (Yalom, 2012). Más recientemente, Cruz y colaboradores (2016) han desarrollado el Sistema de Análisis de Contenido de Aspectos Útiles del Psicodrama Moreniano, conocido por sus siglas en inglés como HAMPCAS. Este sistema permite categorizar e integrar los eventos significativos (tanto útiles como obstaculizantes) identificados a través de diversas técnicas de recolección de datos. Un ejemplo de su uso es la investigación de Cruz (2014) cuyos resultados apuntan a la existencia de un predominio de categorías relacionadas con la especificidad del método psicodramático. Si bien no hemos encontrado investigaciones empíricas sobre el proceso de cambio en el psicodrama virtual, sí hemos encontrado trabajos que hacen referencia a la psicoterapia de grupo virtual (Auguste, 2020; Vaimberg, 2010) y una serie de artículos sobre psicodrama virtual con experiencias, viñetas clínicas y reflexiones que apuntan describir y aclarar las adaptaciones técnicas, la utilidad, las limitaciones, la especificidad y el potencial futuro de esta novedosa modalidad (de Lara Cardoso Jr, 2021; Ferreira, 2021; Fleury, 2020; Moyano et al., 2020; Rodrigues et al., 2020; Vaimberg, 2020; Vidal & Cardoso, 2020; Vidal & Castro, 2020).

Método

Participantes

La muestra estuvo formada por dos grupos de psicodrama virtual, realizados en el marco de la práctica privada, en el primer y segundo semestre de 2019 respectivamente. Ambos grupos se formaron con fines terapéuticos, teniendo como criterio de agrupabilidad la etapa vital y la ausencia de diagnósticos de psicopatología severa, así como el hecho de no estar atravesando una situación de duelo reciente. Los grupos fueron de tipo cerrado (no se admitieron nuevos miembros durante el proceso grupal) y de tiempo limitado (cuatro meses cada uno). El primero formado por 6 adultos (4 hombres y 2 mujeres) entre 20 y 28 años, y el segundo por 7 adultos (4 hombres y 3 mujeres) entre 19 y 30 años. También debe tenerse en cuenta que ninguno de los participantes tenía experiencia previa en psicodrama grupal. El equipo coordinador estaba formado por dos terapeutas directores de psicodrama. Las sesiones siguieron la dinámica clásica de tres momentos (calentamiento, dramatización y compartir), fueron quincenales y tuvieron una duración aproximada de dos horas, se llevaron a cabo de forma sincrónica a través de la plataforma de videollamadas Zoom. También se conformó un grupo de WhatsApp, como soporte entre sesiones y para todas las comunicaciones relacionadas con la organización del grupo.

Instrumentos y / o materiales

se utilizó el cuestionario “Aspectos útiles de la terapia” (Sales, 2005), sin tomar el apartado cuantitativo para esta investigación. Se tomaron las recomendaciones de Cruz (2014) para su aplicación en psicoterapia de grupo. En nuestro caso, el cuestionario se aplicó al final de la penúltima reunión de cada uno de los grupos, permitiendo identificar y describir los eventos que, desde la perspectiva de los pacientes, promovieron u obstaculizaron el cambio (Cruz et al., 2016; Elliott & Shapiro, 1988).

Procedimientos

Teniendo en cuenta que el cuestionario sobre “Aspectos útiles de la terapia” puede favorecer la reflexión sobre el proceso terapéutico (Elliott & Stone, 2011), se envió un enlace a cada participante para que respondiera el cuestionario creado en los “Formularios de Google ” de forma anónima, al final del penúltimo encuentro. Se les informó que era anónimo, que su participación era voluntaria y que, si no estuvieran dispuestos o no pudiesen contestarla, eso no tendría ninguna implicación negativa en su proceso. También se les informó que tendríamos la oportunidad de evaluarlo juntos en la última reunión. Siguiendo las ideas de Moreno (1941), este procedimiento invita a los propios participantes a ser parte de la investigación de su propio proceso. De esta manera, constituyó un aporte al calentamiento para el último encuentro, tanto para los participantes como para los directores. Este procedimiento se repitió en ambos grupos. Luego se procedió a realizar una lectura en profundidad de las respuestas. Para el análisis de los datos, los eventos útiles y obstaculizadores descritos por los pacientes se codificaron utilizando el HAMPCAS (Cruz et al., 2016) y luego se compararon con las categorías preexistentes en la bibliografía sobre eventos significativos y procesos de cambio en psicodrama y psicoterapia de grupo (Kellerman, 1985; Yalom, 2012).

Resultados

Siguiendo a Cruz et al. (2016), las respuestas de los participantes se presentan en la tabla 1 y luego se describen a continuación. Primero, el dominio de la acción o eventos significativos, segundo los impactos (el efecto percibido que el evento tuvo en el/la participante), sean estos útiles u obstaculizadores y finalmente el contexto o área de la vida en la que esos impactos tuvieron efecto, siempre de acuerdo a la perspectiva de los/as participantes. El análisis de las respuestas en términos de factores terapéuticos de cambio (Kellerman, 1985; Yalom, 2012) se presenta en la Tabla 2 y luego se describen.

Tabla 1 – Análisis de contenido (HAMPCAS) de las respuestas de los/as participantes

Como muestra la Tabla 1, los eventos que se identificaron en las respuestas de los participantes indican diferentes aspectos centrales del método psicodramático. La mayoría de las respuestas se referían a la dramatización (por ejemplo, “Creo que fue la actuación y la construcción de las escenas”) y al Compartir (ej. “Sentir que cuando compartimos nuestras cosas personales, incluso con nuestras diferencias, a todos les pasa lo mismo”, “Me ayudó escuchar lo que cada compañero hace con sus demonios”). También se señaló una técnica específica, el espejo (ej. “Ser capaz de verme como en tercera persona, fuera de la situación”). El modo de encuentro (virtualidad) también se consideró como un evento. Pero esta categoría se utilizó de dos formas diferentes: En lo que respecta a las condiciones de conexión a internet y los dispositivos materiales (por ejemplo, “Mi conexión a internet y el hecho de que mi computadora se rompió, me hizo perder mi esquema de sesión”), y también en relación a la cualidad de la experiencia virtual, a los fenómenos y cualidades que la distinguen de la experiencia “en persona” o “presencial” (por ejemplo, “La sensación de compartir una pantalla, poder observar a estas personas en un dispositivo, que se convierten, que hacen y deshacen, era una ilusión muy hermosa, similar a ser un personaje y un autor ”, “El cara a cara hubiera sido decisivo para mí”, “Me hubiera encantado seguir en persona, creo que hubiéramos ido mucho más lejos” o “Me encantaría experimentar la presencia también, aunque entiendo el contexto”). Finalmente, se consideró un momento del proceso (finalización del grupo) (ej. “Me hubiera gustado que durara más, siempre parece que el tiempo es corto”).

En cuanto a los impactos útiles, cada evento produjo múltiples y diferentes impactos en los participantes, entre los cuales, el fortalecimiento de la alianza grupal (ej. “Lo que más me ayudó durante las reuniones fue la disponibilidad y apertura del resto de los integrantes del grupo para transmitir sus vivencias personales y prestarlas para la construcción de las escenas”) y el autoconocimiento (ej.“ Fue útil no solo como una forma de catarsis sino para descubrir un aspecto mío que hasta ahora no me consideraba capaz o tenía miedo de explorar”) fueron los principales. El equipo propuso una nueva categoría de impacto para respuestas como: “Me ayudó a enfrentar la situación de una manera diferente”, “me ayudó a ver la adversidad desde otro punto de vista, me ayudó a darme cuenta de que hay otras formas de lidiando con ellos”, “empecé a cambiar mi forma de actuar en determinadas ocasiones”. Si bien estas respuestas podrían incluirse en “solución de problemas”, consideramos que la definición operativa de espontaneidad, como una respuesta adecuada a una nueva situación o una nueva respuesta a una situación conocida (Moreno, 1993), se adecuaba más a las respuestas y brindaba mayor especificidad que las categorías ya contempladas en el sistema de categorización (Cruz et al., 2016). Otros impactos útiles fueron: Relativización de problemas (por ejemplo, “Lo que más me ayudó es que me sentí solo e incomprendido, pero cuando hablo con otras personas que vivieron las mismas cosas, veo que quizás mis problemas no son tan grandes como los imaginaba. “), Perdonarse a sí mismo/a (p. Ej. “El efecto principal fue empoderarme: dejar de juzgarme y reconocer más intuitivamente mis estados emocionales, no buscando destruirlos o evitarlos sino vivirlos”, “Me ayudó a dejar de sentirme culpable cuando algo no funciona”) y Alivio (por ejemplo, “la conexión entre todos calma la angustia de sentirse diferente”).

En cuanto a los impactos obstaculizantes, se consideró que el grado de espontaneidad, en respuestas como “A veces me daba vergüenza mostrarme, ser auténtico” o “Los primeros encuentros me costaba un poco participar”, describe más específicamente el tipo de experiencia descripta, aunque encajan perfectamente en la categoría “experiencia no deseada” y los participantes las expresaron como tales, es por eso que fueron codificadas como una subcategoría. En cuanto al debilitamiento relacional, las respuestas apuntaban a fallas en la conexión a Internet o problemas con los dispositivos (por ejemplo, “Cuando fallaba Internet, me costaba seguir el ritmo, me cansaba y me enojaba”).

En cuanto al contexto en el que incidieron estos impactos, también fue variable, aunque los aspectos intragrupales e intrapersonales tuvieron cierto predominio, es decir, en sí mismos (ej. “Dejé de sentirme tan culpable por cosas que realmente no me interesan”) y en el propio grupo terapéutico (por ejemplo, “El hecho de que todos trabajamos en los mismos temas y pudimos llegar a conclusiones marca la conexión de todos”).

Tabla 2 – Factores de cambio terapéutico

Los eventos útiles identificados en las respuestas se analizaron de acuerdo con los factores de cambio terapéutico (Kellerman, 1985; Yalom, 2012). La tabla 2 muestra que la universalidad fue el principal factor recordado. Respuestas como “saber que a todos nos pasan más o menos las mismas cosas me ayudó mucho” o “sentir que a todos les pasan las mismas cosas, con nuestras diferencias”, parecen describir con precisión este factor. Otro factor predominante de cambio fue el aprendizaje interpersonal (p. Ej. “Descubrir en mis compañeros, miedos y ansiedades en lugares similares”, “el grupo logró darme seguridad y nuevas herramientas”). También se encontró cohesión grupal, por ejemplo, “La conexión entre todos calma la angustia de sentirse diferente”. Finalmente, aparecieron los factores ligados a la posibilidad de infundir esperanza (por ejemplo, “Ver a mis compañeros lidiar con sus propias cosas, me hizo sentir que no todo está perdido”) y a la Catarsis (por ejemplo, “Fue útil no solo como una forma de catarsis, sino para descubrir un aspecto de mí que hasta ahora no me consideraba capaz o tenía miedo de explorar”).

Discusión

Como puede verse y dentro de los límites que admite esta metodología, a nivel general se puede decir que los resultados aportan evidencias a favor del proceso de cambio terapéutico en el psicodrama virtual. El hecho de que, en ausencia de cuerpos físicos, el método psicodramático mantenga su potencial transformador, abre nuevas y renovadas preguntas a nivel teórico y clínico.

El uso instrumental del cuerpo en acción e interacción es una de las principales características del método psicodramático. La telepresencia o la falta de interacción física entre los miembros del grupo, podría considerarse un obstáculo imposible de superar. Sin embargo, los resultados de esta investigación indican que, si bien en algunos casos la virtualidad fue considerada un obstáculo, incluso en esos casos fue una dificultad novedosa y desafiante en búsqueda de respuestas adecuadas y creativas. Por otro lado, en estos grupos de psicodrama virtual se identificaron categorías de eventos útiles y factores de cambio terapéutico esperados para los grupos presenciales (Cruz, 2014; Kellerman, 1985; Yalom, 2012), relanzando la pregunta acerca del encuentro, sus modalidades y los efectos de las diversas mediatizaciones tecnológicas.

En relación a las categorías propuestas, entendemos que existe una tensión constante y creativa entre lo específico de la teoría del psicodrama y lo genérico de la teoría de la psicoterapia, por lo que constructos teóricos como “solución de problemas” o “espontaneidad” deben ser considerados no solo en relación a la coherencia epistemológica, sino también en relación a la posición de encuentro con distintos interlocutores dentro de la comunidad psicodramática y con la comunidad psicoterapéutica más amplia. Tal vez lo más relevante para la presente investigación sea la categoría de “virtualidad”, para la cual se ha propuesto distinguir dos subcategorías, una que considera las condiciones de conexión a internet y dispositivos materiales (pantalla, computadora, celular, etc.) y otra que la distinguiría de la “presencialidad” (sin mediación tecnológica), categoría ya trabajada por (Vaimberg, 2010).

En relación con el instrumento de investigación utilizado, el cuestionario permitió obtener datos y cualitativos específicas. Sin embargo, no se realizaron entrevistas ni se tomó ningún inventario de síntomas, por lo que no fue posible realizar triangulación de datos o rescatar respuestas implícitas. Sería deseable profundizar en esta línea de investigación, añadiendo una medida pre-post.

Las particularidades contextuales en las que se desarrollaron estos grupos también deben ser consideradas entre los factores relevantes, tanto para su análisis crítico como para futuras investigaciones. Eventos tan significativos como la pandemia global y la imposibilidad, no solo de reunirse para un grupo terapéutico, sino la dificultad y amenaza de encontrarse con otros en general dan cuenta de una matriz social muy específica. En este caso, la Universalidad no era solo la posibilidad de sentir lo mismo, de hecho, todos estábamos involucrados en la misma situación de aislamiento debido a la estricta cuarentena (terapeutas y participantes).

Por otro lado, hay otros factores, como la motivación de los directores para el inicio del grupo, la posible necesidad de los pacientes y de los directores de ponerse en contacto con otros, la curiosidad por la novedad que supone el descubrimiento del uso de la plataforma (Zoom en este caso) y la posibilidad de desarrollar técnicas dramáticas capaces de promover experiencias difíciles de generar en persona (realce de detalles gestuales, efectos dramáticos realzados por la pantalla, punto de vista del espectador, voz en off, etc.). Finalmente, se debe tener en cuenta el hecho de que cada miembro se encuentra en su propio espacio y al mismo tiempo en el espacio grupal. Creemos que al menos dos de los universales (espacio y realidad) propuestos por Moreno (1995) sirven de guía a la vez que presentan características novedosas. Estos resultados se convierten inmediatamente en una amplia invitación a los colegas para replicar y mejorar este tipo de investigaciones para profundizar en la creación de nuevas formas de abordar la complejidad del proceso de transformación terapéutica.

Finalmente, al tratarse de un espacio de encuentro asincrónico con quien lee, no es posible que los autores de esta investigación hagan más que imaginar posibles diálogos por ahora, aunque confían en que en el futuro la interacción será en tiempo “real”, un encuentro que continuará enriqueciendo la comprensión del psicodrama y sus procesos de transformación.

Referencias/Bibliografía

Auguste, G. (2020). Abordaje del ChemSex desde la psicoterapia de grupo online. Master thesis, Universidad de Barcelona.

Aznar, M., & Brox, V. (2011). El cambio en psicoterapia. Clínica Contemporánea, 2(1), 3–4.

Ferreira, M. (2021). Caminhando com o psicodrama on-line. Revista Brasileira de Psicodrama, 29(1), 53–59.

Cruz, A. S. (2014). Perspectivas integradoras sobre o psicodrama moreniano: Os teóricos, os terapeutas e os clientes. Universidade Fernando Pessoa.

Cruz, A. S., Dias Sales, C. M., Moita, G., & Alves, P. G. (2016). Towards the development of Helpful Aspects of Morenian Psychodrama Content Analysis System (HAMPCAS). Stadler C., Wieser M., & Kirk K. (eds) Psychodrama. Empirical Research and Science 2. Springer, Wiesbaden. https://doi.org/10.1007/978-3-658-13015-2_6

de Lara Cardoso Jr, A. (2021). Palco, cena e corpo no psicodrama on-line. Revista Brasileira de Psicodrama, 29(1), 65–70.

Duarte, J., Martínez, C., & Tomicic, A. (2019). Revisión teórica y metodológica de los eventos relevantes en psicoterapia para el estudio del cambio. Revista Argentina de Clínica Psicológica, 3, 253–265.

Elliott, R., & Stone, C. (2011). Clients’ experience of research within a research clinic setting. Counselling Psychology Review, 26(4), 71–86.

Elliott, R., Watson, J., Greenberg, L. S., Timulak, L., & Freire, E. (2013). Research on humanistic-experiential psychotherapies. In Bergin & Garfield‘s Handbook of psychotherapy and behavior change (6th ed., pp. 495–538). New York: Wiley.

Fávero, M. (2020). Editorial. La Hoja de Psicodrama, 70.

Fleury, H. J. (2020). Psicodrama e as especificidades da psicoterapia on-line. Revista Brasileira de Psicodrama, 28(1), 1–4.

Guimarães, S. (2016). Origen y desarrollo del psicodrama como método de cambio psicosocial. UBA.

Kellerman, P. F. (1985). Participants´Perception of therapeutic factors in Psychodrama. Journal of Group Psychotherapy Psychodrama & Sociometry, 38(3), 123–132.

Kellerman, P. F. (1987). Psychodrama participants’ perception of therapeutic factors. Small Group Behavior, 18(3), 408–419.

Krause, M., De la Parra, G., Arístegui, R., Dagnino, P., Tomicic, A., Valdés, N., … Ramírez, I. (2006). Indicadores genéricos de cambio en el proceso psicoterapéutico. Revista Latinoamericana de Psicología, 38(2), 299–325.

Levy, J. (1914). Invitación a un encuentro. Viena.

Levy, P. (1999). ¿Qué es lo virtual? Barcelona: Paidós.

Moreno, J. L. (1941). The function of the social investigator in experimental psychodrama. Sociometry, 4(4), 392–417.

Moreno, J. L. (1993). Psicodrama (6ta ed.). Buenos Aires: Lumen.

Moreno, J. L. (1995). Capítulo 1: Universales en El psicodrama: terapia de acción y principios de su práctica. Buenos Aires: Lumen.

Moyano, G., Calvo, I., González Santos, S., Guerrero Orzáez, M., Rubinstein, M., Falcón, M., & Cairó, N. (2020). El sicodrama online por el grupo assg. Una urgencia actual: sicodrama en sesiones por videoconferencia. La Hoja de Psicodrama, 70, 82–91.

Rodrigues, R., Coutinho, E. T., Barêa, J. C., & Aguiar, A. de O. e. (2020). Teatro de Reprise telepresencial em tempos de COVID-19. Revista Brasileira de Psicodrama, 28(2), 142–153.

Sales, C. M. (2005). Terapia familiar en contexto psiquiátrico: aportaciones para la comprensión del cambio psicoterapéutico. Universidad de Sevilla.

Timulak, L. (2010). Significant events in psychotherapy: An update of research findings. Psychology and Psychotherapy: Theory, Research and Practice, 83, 421–447.

Vaimberg, R. (2012). Bases de la psicoterapia e intervenciones online. Intercambios, Papeles de Psicoanàlisis / Intercanvis, Papers de Psicoanàlisi, (28), 63–79.

Vaimberg, R. (2020). Del diván, el grupo y el escenario a la pantalla. La Hoja de Psicodrama, 70(50–59).

Vaimberg, R. (2010). Psicoterapias tecnológicamente mediadas (PTM). Estudio de procesos y microprocesos a partir de participación online. Tesis doctoral, Universitat de Barcelona.

Vidal, G., & Cardoso, A. S. (2020). Dramatização on-line: Psicoterapia da relação e psicodrama interno no psicodrama contemporâneo. Revista Brasileira de Psicodrama, 28(2), 131–141.

Vidal, G., & Castro, A. (2020). O Psicodrama clínico on-line: uma conexão possível. Revista Brasileira de Psicodrama, 28(1), 54–64.

Yalom, I. D. (2012). Psicoterapia existencial y terapia de grupo. Barcelona: Paidós.

También te pueden interesar...